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lunes, junio 26, 2023

Arquitectura de software puertas afuera

 

Arquitecto de software trabajando en el exterior

Hace ya algunas semanas que me cambié de trabajo.
Los motivos de alguna manera se fueron desglosando desde hace algún tiempo, y obviamente desde la parte de arriba de la pirámide hay cosas entre que se desconocían, que nunca se vieron (o no se quisieron dar cuenta), o que simplemente no se entienden, en fácil sería bueno que analizaran porque se va la gente y en que parte de la historia los stock options perdieron su atractivo inicial y su poder de retención.

Voy a reciclar un artículo que  ha envejecido bastante bien (no ha dejado de perder sentido): La necesaria mirada hacia adentro de la propia organización

La cosa es que entre las cosas que tuve que hacer antes de mi salida, aparte de tener que entrevistar a mi futuro reemplazo y revisar desafíos técnicos, fue proponer un plan de trabajo futuro, porque "me siguen necesitando" sea para  atender consultas varias o para optimizar algunas cosas, pensemos que el "desarrollador senior" de la empresa "que se encargaba de sacar los cachos (desafíos con dificultad mayor a la habitual, y que nadie quiere hacer)" ya no está, y alguien tiene que encargarse de "hacer lo mismo".
Después de una breve negociación llegamos  a un acuerdo que de alguna manera busca ser conveniente para todas las partes. No es un número de horas fijas al mes, el valor HH es menor a mi "precio habitual" pero mayor al propuesto inicialmente; lo que si hay un límite máximo de horas al mes, y precisamente por eso es conveniente para las 2 partes.

Por un lado no me  voy a inventar horas ni sobrecargarme con horas de trabajo, por el otro se pagan solamente las horas consumidas. Es como un plan de telefonía móvil, pero de los viejos, o con tarjetas de minutos.

El escenario de "ponerse precio" nunca ha sido  sencillo. Lo que no se debe perder de vista es que la HH fuera de un contexto de contrato jornada completa debiera ser mayor a la HH bajo contrato.

Hasta el momento aquí no hay nada de arquitectura.

La cosa es que de las tareas que me han sido encomendadas, no hay mucho de lo que no haya hecho en mi tiempo bajo contrato jornada completa. Y estas actividades más que apuntar a la resolución de bugs, apuntan a la la toma de ciertas decisiones de como debiera resolverse un problema, o bien optimizaciones generales a ciertos procesos de los sistemas de la organización, así como a la atención de consultas de temas que pueden exceder la complejidad habitual.
Al final es algo como una consultoría interna con matices de arquitectura de software.

Aquí es donde empezaron ciertos cuestionamientos existenciales respecto a lo que estoy haciendo, y  respecto a como veo el camino que está tomando la organización que  dejo detrás:

  • La organización crece, y el crecimiento nunca debe ser interpretado como algo negativo, salvo cuando descuidas tu activo más valioso, que NO son tus datos, NI tampoco tus aplicaciones, sino las personas que  le dan valor a tu organización. Si como líder olvidaste eso, estas condenado a perder gente, y como me dijeron en otra empresa en la que trabajé "Son los buenos los que se terminan yendo".
  • Quedan cabos sueltos, o cosas de las que nadie  se va a encargar, y no por falta de capacidad, ni porque se  carezca de las competencias adecuadas. Solamente porque nadie tuvo la voluntad para involucrarse en ciertos procesos, o si queremos ser menos pesimistas en la repartición de culpas responsabilidades, ha sido el día a día el que ganó esta batalla en la que ojalá hubiera alguien más que se dedicara a cubrir requerimientos de la organización que no son otro bug en el sistema.
    Entre estas:
    • Actualización y mantención de SW anexo a los desarrollos locales, utilizado para algunas parte  "no tan críticas del sistema".
    • Actualización de las versiones de las librerías utilizadas en el desarrollo. De aquí lo que más sufre es Angular, que se va a quedar un buen tiempo  estancado en la versión 15, ya que  demanda que haya otras librerías que se actualicen previamente.
    • Actualización de las herramientas utilizadas en el Monorepo. De alguna manera relacionado con lo anterior.
    • Control de calidad del desarrollo, buenas prácticas, etc. El tiradero de orejas claramente va a disminuir, porque no hay un área, o simplemente alguien que esté constantemente velando por esto.
    • Promoción interna, a modo de publicidad gratuita. Yo siempre dije que la organización estaba haciendo cosas interesantes que iban al menos un par de pasos más adelante que varias de las organizaciones que me ha tocado conocer. Difícilmente habrá artículos técnicos que promocionen lo que están haciendo. ¿Podría hacerlo? ciertamente, pero esa no es la pregunta correcta...
    • Desarrollo de nuevas librerías de uso general para simplificar el desarrollo futuro. Sin ir más lejos, un mantenedor de formularios dinámicos. Ese es uno de los grandes temas que se dejó pendiente. 
    • Automatización de tareas recurrentes, sea mediante  algún script o desarrollo de alguna herramienta.
    • Charlas de buenas prácticas, o show-off de proyectos, librerías o simplemente cosas que tecnológicamente tengan alguna relación con lo que se hace, o que puedan servir en algún desarrollo.
Entonces ¿la organización realmente necesita de un desarrollador senior? ¿o de un arquitecto de SW?
Y aquí es donde voy a opinar en más de un par de párrafos.


¿Qué necesita una organización?

¿Desarrolladores seniors? ¿un arquitecto de software? ¿un área de "arquitectura/infraestructura" (o invento afin)? 


Según yo, una organización que basa su funcionamiento en sistemas de SW que hayan sido desarrollados internamente y que pretenda escalar (léase por lo bajo como atender más clientes), NECESITA que alguien defina el cómo debiera solucionarse el desarrollo, siempre  aspirando a no hacer más complejo el ejemplo de tutorial o del curso online, sino sentarse y pensar en como hacer una mejor implementación, sobretodo si el problema dejó de ser simple.

Y eso normalmente es lo que hace un arquitecto de SW, ojalá en coordinación con los líderes de equipo, quienes normalmente son desarrolladores senior.

Aquí podría surgir otra pregunta, ¿este tipo de organización (mediana empresa con olor a startup), necesita un arquitecto de SW?
Y la respuesta es complicada. Quizás con la llegada de un senior, que viene con una experiencia y una visión mucho más acabada de ciertos flujos, la organización "se ordene", al menos en el sentido del desarrollo. De seguro va a ser  un poco menos "echarle para adelante" y pensar un poco más las cosas antes de sentarse a  vomitar líneas de código y a copiar ejemplos de StackOverflow; quizás... 
Ya sobrevivieron una etapa sin alguien que los ordenara, obviamente eso  se tradujo en código legacy, y una deuda técnica espantosa, pero "echarle pa' delante" funciona, igual que afirmar el acelerador de un auto con un alambre. Funciona...

Volviendo a mis dilemas existenciales, y a ciertas conclusiones que ya he sacado, lo más seguro es que  esta empresa nunca haya necesitado un arquitecto de software, ni un desarrollador senior con  demasiada experiencia.
Claramente no necesitaban, y probablemente nunca necesiten un evangelizador de software que  escriba artículos de que tan interesantes pueden ser los desarrollos internos. Menos a alguien que a través de esos artículos intente convencer a quienes postulen al área de desarrollo  que esta es la empresa en la que pueden crecer profesionalmente. El nivel de valor agregado que esto en particular agrega a una organización va a depender principalmente de cuanto les interesa destacar en el círculo de desarrollo de SW en el que se mueven, o si eventualmente te interesa  destacar en un círculo más grande.

Una vez que probaron tener a alguien experimentado probablemente se despierte esa "comezón" de tener a alguien que te diga "por ahí no, que hay muchas piedras y espinas" y que te mande por un camino más largo, de seguro más empinado, pero con cierta garantía de  poder llegar a destino sin muchos contratiempos, y con la suficiente energía para poder seguir adelante.
O probablemente no, y todos sigan picando piedras igual que siempre.

Es de aquellas cosas donde,  en lo personal, no me queda tan claro que tan compatible con el negocio sea darle cierto énfasis a la calidad del desarrollo de SW. A mi parecer sería lamentable que el time to market siempre fuera prioritario por sobre la calidad del producto entregado, y que tener algo bien hecho sea solamente parte de la esperanza  positiva del flujo de desarrollo. Aquí es donde se sopesa  el  hacer algo bien hecho en 1 semana vs sacar a flote una espantosidad en 3  días; ¿qué tan caro sale no hacer las cosas bien hechas? 
Quizás, bajo determinados enfoques,  hacer las cosas bien esté demasiado sobrevalorado y realmente no valga la pena el esfuerzo.

Entonces lo que quizás siempre  fue mejor era tener un arquitecto de  software puertas afuera, alguien fuera de  empresa a quien puedas consultar sólo cuando consideras que es estrictamente necesario; y asumir el costo de esta consultoría externa.

Con la absoluta  ausencia de humildad de este artículo: 
  • ¿Cómo veo mi futuro? Espero que no sea una muerte lenta con buen sueldo, tal y como me  comentó un colega. Pero el salario es competitivo internacionalmente,  y es se nota más porque en general el empresario chileno prefiere profesionales menos experimentados que ojalá salgan baratos. Un gran amigo me dijo que trabajar para una empresa extranjera era algo que yo debí haber hecho hace muchos años atrás.
  • ¿Cómo veo el futuro de la organización que dejo a un lado? Les toca un camino de maduración posiblemente algo agreste, lleno de aprendizaje. Ojalá las jefaturas se involucren con lo que se hace, sino esa desconexión les va a penar y pesar. Falta cambiar el lente para mirar desde una perspectiva diferente a la de una jefatura ya que no todo es "el negocio".

sábado, mayo 04, 2019

Crónica de una muerte anunciada



Se veía venir, mi desmotivación estaba aumentando insanamente mi habitual hostilidad por sobre los niveles socialmente aceptables. Así que una vez que una de mis varias postulaciones prosperó, renuncié a mi trabajo.

Yo lo veo como el cierre de un ciclo, las favorables condiciones que "me enamoraron" en un comienzo cambiaron a tal grado que se respiraba malestar e incomodidad. Pero en la cima de pirámide siempre serán incapaces de mirar de manera crítica más allá de sus pestañas, porque incluso sus narices sería que miraran demasiado lejos. Lo dicho, empresa familiar donde quienes toman las decisiones sobre temas técnicos no son del área, y el gerente TI jamás se empoderó de su cargo (y por cierto tampoco es ingeniero informático sino eléctrico...)

Entonces analizo hacia atrás y miro al futuro. Un nuevo desafío, donde una vez más rememoro ese episodio donde se dijo que "hay cosas que no se transan", o en este caso cosas que no se pueden pagar con dinero.
Efectivamente se lee como una contradicción a uno de mis últimos artículos, pero todo se trata de plata y al final no se trata de plata. Como ya han señalado demasiados autores, uno no renuncia a su trabajo, uno renuncia a su jefe. Pero hay señores feudales que no van a aprender a gerenciar/liderar  equipos como se debiera hacer, alimentar el bolsillo es siempre más importante que hacer buena gestión, y digo gestión de proyectos, de recursos y por sobre todo humana. Al menos para mi resulta inconcebible que una empresa se maneje desde el desconocimiento de los proyectos en curso, el estado de estos proyectos, y con una priorización basada en el "tengo que facturar", o en cual es el cliente que está llamando al gerente. Sin embargo la parte triste de la historia es que parece que esa estrategia funciona.

En un viaje al extranjero, conversando con un chofer de Uber me quedo grabada una frase que dijo "La gente ya no se preocupa por la gente" ("People don't care about people"). Y en países tercermundistas aspiracionales como Chile, lo vemos a diario, sobretodo como empleados. No hay (lo sé, estoy generalizando...) preocupación real por los trabajadores.

Me fui desilusionado, desilusionado al ver que como en 5 años la misma empresa no haya aprendido absolutamente nada en cuanto a gestión de proyecto informáticos, cero avance en las tecnologías utilizadas, el archipiélago de islas uni-personales en el equipo de desarrollo persiste, cero crecimiento profesional (los años van a pasar y vas a seguir picando las mismas piedras) y por sobre todo un  retroceso en torno a la gestión del recurso más importante en una empresa: las personas; quienes siguen ahí no porque sea la mejor de las empresas, sino porque no pagan mal. Como dice el secreto a voces en la empresa "Se notó demasiado el cambio de mano" y no para bien.

Y podría seguir descargándome, pero no. Simplemente voy a concluir que como la mayoría de las segundas partes (a excepción del Imperio contraataca) este capítulo fue algo decepcionante.
Pero así es el rock & roll del ingeniero de software, es iluso esperar que todo sea felicidad y éxito; es  casi como esperar que todo funcione bien a la primera.

miércoles, diciembre 21, 2011

Crónica de una muerte anunciada: Cierre de cuenta bancaria

Por innumerables motivos, con el pasar de los años me hice acreedor de varias cuentas bancarias, en distintas instituciones. Muchas de ellas me cobraban más por tener menos productos (irónico considerando que lo normal es lo contrario), otras me cobraban más todos los meses, otras buscaban como fidelizarme ofreciéndome "beneficios" por ser un "cliente especial", ¿desde cuando los beneficios implican un cobro mensual?

Con el Banco BCI no fue la excepción, siendo supuestamente una banca digamos "premium" o "exclusiva", la atención siempre fue regular a mala. Vez que trataba de contactar vía correo electrónico a mi ejecutivo o ejecutiva de turno, debía rezar para que me contestarán de vuelta. No respondieron ninguna de mis consultas, como si me fuera a enojar si me decían que no podían aprobar el crédito de consumo para comprar la Ducati, no cuesta nada tener contentos a tus clientes, o en el peor de los casos conformes con la sensación de "al menos contestaron".

La primera vez que pensé en cerrar la cuenta del Banco BCI fue cuando infructuosamente intenté contactar a mi ejecutivo para solicitar un aumento de cupo en la tarjeta de crédito. Más de 2 años como cliente, y un depósito mensual no menor. No se hizo NINGUNA gestión al respecto.

Cuando me robaron los documentos, incluidas las tarjetas del  Banco BCI  fue otra batalla. Las tarjetas fueron mal utilizadas, y aún existiendo la denuncia de robo, y el bloqueo de las tarjetas, el  Banco BCI  sólo convino a restituirme un pequeño porcentaje del monto que utilizaron los malhechores. Es lógico, uno de los productos es un seguro precisamente contra el robo de las tarjetas, y si mal no recuerdo la superintendencia se pronuncia al respecto de como deben responder los bancos frente a situaciones similares.
En esa oportunidad el Banco BCI me estaba dando más problemas que soluciones, y pensé nuevamente en cerrar la cuenta.

"Somos diferentes" es la frase comercial y vendedora del Banco BCI, claramente diferentes. Su sitio web vs el de otros bancos no te permite realizar más de 2 transacciones sin caerse en el camino.
La única vez que logré una respuesta, que me dejó tranquilo pero no conforme, fue cuando hice tanto ruido a través de las redes sociales debido a los constantes problemas que tenía con el sitio web del banco, que la misma encargada del Twitter y Facebook del  Banco BCI  me contactó telefónicamente. Irónicamente al mes después los problemas persistieron, pero a esas alturas y dada la prefabricada respuesta de "Limpie el caché y las cookies de su navegador web e ingrese nuevamente al sitio del banco" la resignación a que no funcionara era parte de lo esperado.

Por una cosa de sentido práctico hice unos intentos de quedarme en el Banco BCI, tenía sucursales muy cercanas a mis lugares de trabajo. Ilusamente les consulté para tomar un hipotecario con ellos. está bien que quieran resguardarse como banco, de hecho el hipotecario de cualquier banco te somete a todas las penas del infierno si te llegas a atrasar. El Banco BCI te pide una cantidad casi absurda de antecedentes, dan lo mismo tu antigüedad como cliente, o tu comportamiento de pago, o el nivel de depósitos que hayas hecho, o incluso tu nivel de renta. El Banco BCI requiere que el postulante al hipotecario acredite patrimonio casi equivalente a la propiedad que se pretende comprar (al menos eso me dieron a entender), y las tasas tampoco son las más convenientes. ¿Fidelización de clientes? ¡Las pelotas!

El mediocre funcionamiento del sitio web, sumado a la NULA respuesta de mi ejecutiva frente a mis consultas, y sumado a los costos de mantener la cuenta en el Banco BCI, que son bastante altos comparativamente hablando, fueron las gotas que rebalsaron el vaso. Da lo mismo si un cliente "no es rentable" para el Banco, o el calificativo que le quieran poner al cliente, es mejor decírselo antes de dejarlo sin NINGUNA RESPUESTA, ¿marketing? ¿alguien?
Se suma además una muy atractiva oferta de otro Banco, muy famoso por su agresiva (y evidentemente efectiva) estrategia de captación de clientes "Te ofrecemos el Cielo, la Luna y Júpiter, pero si no nos pagas te torturaremos en vida y te haremos ver el final de 'Los 80' 100 veces seguidas". No será precisamente el mejor de los Bancos (de hecho el movimiento que le doy a la cuenta está fríamente calculado), pero cumple y responden los correos.

Así que terminé cerrando mi cuenta. Recién cuando hice las gestiones; donde nuevamente mi ejecutiva hizo NADA por intentar retenerme, claramente no es su trabajo, pero un mínimo esfuerzo por su cartera; me llamó una "ejecutiva de retención" ofreciéndome "costo cero" por la mantención de la cuenta. El "costo cero" ,  por muy tentador que parezca, NO SIRVE PARA NADA, es la muestra gratis, el vale por hamburguesa, el "para que te quedes callado un rato". El "costo cero" no es garantía que el servicio deficiente va a mejorar. Incluso al momento de cerrar definitivamente la cuenta hubo problemas, ya que estaba esperando a que se resolviera un depósito final antes de cerrarla, pero eso ya "complicaba la operación", era casi para tirarles la cuenta por la cabeza. Cerré la cuenta y resolví el pendiente por fuera.
Y solamente por una mínima consideración a mi ejecutiva (que poco hizo), que una única vez se comunicó conmigo para consultar un cheque, alegué que mis razones para cerrar la cuenta eran única  y exclusivamente por un tema de costos.

Eximo de culpa a la encargada de las redes sociales del Banco BCI, ella no tiene ninguna culpa que la institución para la  cual trabaja sea "diferente", ni de tener que dar aspirinas pre-escritas como respuesta (un Banco JAMÁS va a admitir públicamente que tiene un problema en sus sistemas informáticos, las cabezas ruedan igual, pero bajo cuerdas).

Así que OJO con el Banco BCI, es un banco CARO, sumamente elitista, extremadamente impersonal (cosa que esperaría del TBanc, pero no del Banco BCI), y cerrado a mejorar. Ellos dicen "Somos diferentes".

viernes, diciembre 24, 2010

Cambio de pega

A principios de diciembre le avisé a mi jefe que me cambiaba de pega, seguiré en la empresa hasta el 31 de este mes, y empiezo en el nuevo templo del laburo el 1 de enero (técnicamente el lunes 3).

Como todo cambio fue una decisión estudiada, un sueldo más atractivo, una línea de trabajo más interesante, una empresa ya posicionada en el mercado, más estabilidad, menos incertidumbre.

Son múltiples factores que debí considerar, y que me hicieron recordar algunos diálogos sueltos. En uno de esos procesos de absoluta incerteza sobre que iba a suceder mañana, cuando la empresa estaba bajo una propuesta de venta, mi jefe manifestó su preocupación por "que iba a ser de mi" (de mi, no de él), porque básicamente debido a mi "encantadora personalidad", yo no resultaba alguien con quien ciertos personajes quisieran trabajar, no así Álvaro, mi compañero de pega, que es más diplomático, empático, y conciliador que yo, y por ende se gana la pronta aceptación del "público". A ello repliqué que yo no quedaba como pollito desamparado, y que iba a saber batírmelas, como lo he sabido hacer muchas veces.

En ese sentido, creo que mi reciente decisión cayó como balde de agua fría. Por un lado se va la mitad de la fuerza productiva de la empresa, por otro se levantan cuestionamientos referentes a que se debe cambiar, que se debe mejorar, que puede haber fallado, y por otro queda demostrado que este pollo siempre tiene cartas que jugar.

Debo reconocer que estoy un poco inquieto, pero es un desasosiego extraño, como si realmente me hubiera cambiado hace varios meses.