domingo, diciembre 10, 2006

Final de una historia aún inconclusa

A pesar de lo contradictorio qque puede parecer el título, no puedo no referirme a la muerte de Augusto Pinochet, sin calificativos ni descalificativos. Anunciaron que falleció a eso de las 14:15 hrs. He mantenido este Blog alejado de posturas políticas demasiado evidentes, aún que mi inclinación se hace mucho más clara y menos borrosa que mi posición. Independiente de todo eso quiero manifestar mi absoluto repudio contra cualquier manifestación de violencia que esta muerte gatille.

Puedo entender el dolor de muchos de quienes fueron familiares de personas que murieron en discutibles circunstancias en el período de 1973-1980 ; puedo entender el dolor de los familiares más cercanos a Pinochet, mal que mal para ellos es el fallecimiento de un familiar cercano, y la muerte, sin importar de quien, es algo que TODOS debieramos respetar. Sin embargo no entiendo como ambos segmentos, detractores y partidarios de este ahora personaje, se empeñan por seguir haciendo que el país haga el amague de avanzar, pero siempre mirando hacia sus espaldas. Entiendo el dolor de los detractores, mas no el como alimentan con su odio a sus herederos, muchos quienes ni siquiera vivieron ese período de la historia de Chile. "Sin perdón ni olvido" es la consigna de los más extremistas.

¿Cuál es el ejemplo, el mensaje, el futuro que pretenden transmitir? Un país NO PUEDE avanzar si no mira hacia adelante, el pasado es para aprender de él, pero no para vivir en función de él. No debemos cometer los mismos errores del pasado y a nuestros herederos debemos inculcarles que ejemplos deben saber seguir.

Para muchos, donde no pudo hacer justicia el hombre puso su mano la inexorable MUERTE. Y finalmente, acorde a definiciones más religiosas, todos seremos juzgados al terminar nuestros días.

No digo que se olvide lo que ocurrió, pero me apena pensar que desde las 15 horas de hoy nuevamente viviremos un Chile violentamente dividido por causa de aquel que nos dividió hace 33 años atrás. No quiero desmanes ni violencia ni faltas de respeto, quiero poder seguir pensando en que soy parte de un país que avanza hacia su futuro mirando hacia adelante.

Lamentablemente es demasiado pedir para una nación tercermundista y aún subdesarrollada.
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