lunes, febrero 11, 2008

Zoológico de Mendoza

Aunque ya estoy de vuelta, quiero aprovechar de contarles un poco de mis vacaciones, aleatoriamente.

Cuando visitas Mendoza, aparte de atiborrarte de helados, chocolates, cueros y argentinas, un de las cosas sagradas debiera ser visitar el Zoológico. A mi me lo pintaron como la jungla misma, animales sueltos, eso ya era suficiente para motivar la visita.

No confíen, o más bien no se queden solamente con la indicaciones de los guías de turistas, se puede llegar en micro pero es mejor preguntar en que otros paraderos pasan. La 302 (micro que sirve para llegar al Zoo) tiene una frecuencia de 1 hora y media en cierto paradero, y una de 20 minutos en otros.

La micro sale 1 peso 10 y la entrada al Zoo 5 pesos así que anden con sencillo, una pq la micro no da vuelto y otra pq en el Zoo nunca tienen cambio.

El Zoo es un cerro, literalmente, con jaulas a lo largo del camino. Los animales no andan sueltos, salvo unas liebres grandes llamadas maras y los mapaches. No vi otros animalitos sueltos, ¡ah si! gatos silvestres (mejor dicho domésticos). ¡Ah! y también otros animalitos a los que me referiré luego.

Lo rescatable:
  • Los grandes espacios. Todos los animales cuentan con espacios acorde a sus tamaños. En absoluto comparable a mis últimas memorias del Zoo de Santiago (dicen que está cambiado).

Lo condenable:
  • La sensación de descuido de todas las instalaciones. Muchas de las jaulas se ven sucias, con decirles que los jaguares se estaban comiendo un gato que se cayó.
  • Hace falta también que pongan un guardia o cuidador a intervalos regulares de trayecto, para controlar a los animalitos parlantes que tiren cosas a los animales enjaulados, a veces pierdo la claridad y no se quien debiera estar en una vitrina o una jaula...

Absolutamente visitable, y obviamente una experiencia mejorable, claro que eso está en manos de la correspondiente gobernación provincial (supongo).
Para variar un poco les debo las fotos.
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