lunes, enero 21, 2008

La gente que quiero

Hoy se tituló un gran amigo. Su defensa de tesis le valió el grado de Ingeniero informático, y me da mucha alegría por él. De una u otra manera me siento parte de su logro, ya que en cada conversación que teníamos por mensajería instantánea algo compartía conmigo, su preocupación, su nerviosismo, incluso código llegué a ver (aunque no de su tesis). No sólo la pasión por la computación y la música nos une, también tenemos nuestra amistad en común. Y esto me hace pensar en la gente que he llegado a querer.

Es curioso como algunas personas nos marcan de las más diversas maneras, pero resulta mucho más curioso aún el como algunas personas tienen ese, digamos, "don" de hacerse querer. Personas con una mágica empatía, ya sea por un par de concordancias ideológicas, maneras de ser o de pensar que te hacen quererlos. Esa misteriosa y divertida telepatía que muchas veces se consigue, como dice mi viejo "El problema es que somos muy pcos y nos conocemos demasiado." De repente reirse de algo puntual, comunicándose la talla sin necesidad de palabras. Es de las cosas que sólo me ocurren con la gente que he llegado a querer. O lo que me pasa con mi polola, que puedo saber casi exactamente que está haciendo aún cuando se encuentre a 200 km de distancia (como es habitual).

Las sonrisas más sinceras y los abrazos más afectuosos los he compartido con gente que quiero, con quienes curiosamente no necesariamente hay lazos de tiempo de conocernos, sino simplemente amistad.
Publicar un comentario