lunes, junio 11, 2007

Los misteriosos caminos de Dios

Fui bautizado como católico apostólico romano, crecí bajo el alero de una familia no excesivamente religiosa y estudié en un colegio de curas, el finalmente culpable,junto a mis estudios de inJeniería, de la racionalización de mi Fé. Me declaro católico no practicante, con olor a agnóstico.

Aún así cuando Dios se manifiesta de sus misteriosas maneras, vuelvo a una de las pŕacticas más primarias de todo aquel que alguna vez ha creído: Me pongo a rezar.

La tarde de ayer trás no haber podido comunicarse directamente conmigo, unos amigos llamaron a mi polola con una triste y no menos complicada noticia. Un amigo de infancia había tenido un accidente, lo atropelló una camioneta cuando él iba en bicicleta. Néstor falleció.

Néstor era una persona especial, literalmente un niño de 33 años, y a pesar que confieso que nunca tuve una relación demasiado cercana con él, su muerte me toca hondo, sobretodo por el día: un 10. El 10 de septiembre del año pasado falleció mi gran amigo Carlitos.

Trato de abordar con un poco de frialdad y mucho pragmatismo, lamentablemente el mundo sigue girando, y evidentemente Néstor está mejor ahora. Pido fuerzas por sus amigos, pero sobretodo por sus padres y familiares más cercanos, Néstor definitivamente se fue al cielo, y allá en Valhalla estará organizando el más memorable de los partidos de fútbol entre vikingos.
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