martes, junio 12, 2007

A buen entendedor II

No hace mucho fui víctima de mi propia pluma, y las decisiones aquí publicadas tuvieron un eco no deseado, a nivel interno. Por lo visto hubo algo que no se entendió, y me veo forzado a ser directo.

El tácito dilema: "¿Cómo puedes confiar cosas tan delicadas a gente que no conoces antes que en tus seres queridos más cercanos?"
Mi respuesta: "Después de años bajo el mismo techo y masticando mis problemas en soledad ¿aún no lo tienes claro?"

Para muchos pueden ser rencores diluibles, dadas las existentes relaciones de sangre. Lamentablemente yo no olvido. Muy mi sangre será, pero a mi parecer se está cosechando lo que se sembró, no se puede pretender ser en un par de meses lo que por propia decisión se dejó de ser por varios años. Si quisiste ser padre/madre, por mucho que las relaciones matrimoniales se quiebren, o por mucho que estés rehaciendo tu vida, sigues siendo padre/madre.

Y por último si quieren saber de mi, no acudan a los recaditos, la mala práctica ES DE PÉSIMO GUSTO, y este Blog esta abierto 7 x 24 x 365, no solamente cuando te mandan un enlace por correo avisándote de algo que, conforme a los lazos sanguíneos que tan en cara me van a sacar, supuestamente debieras haber sabido hace mucho tiempo.

Y ¡Sí!, hay ira, hay rabia, hay rencor, y no me gusta que los haya, sin embargo no hay vuelta atrás.
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