jueves, noviembre 16, 2006

¡Feliz cumpleaños a mi!

Honorable lector:

No se engañe con el título de este escrito. Me temo que no estoy de cumpleañós, pero si quieren saludarme serán bien recibidos, es más, incluso podría coordinar una cerveza conmemorativa con aquellos que me saluden.

Considero prudente dar la explicación que debo estar debiéndole al escaso contingente que me lee regularmente. Ha sido una semana increiblemente agitada, hoy me encuentro en las dependencias de una "subjetivamente importante" empresa de televisión por cable y telefonía, anoche a las 00 horas me tocó hacer una instalación, afortunadamente de manera remota desde la comodidad de mi casa, en aquella empresa de telefonía móvil que tanto adoro (por favor señalar si no se nota el tono de ironía), y en una hora y media más debo hacer una presentación para la universidad.

Pero eso no es lo importante. El lunes en la tarde me llama por teléfono mi ejecutiva del Banco E, para avisarme que la escritura de mi departamento estaría disponible el día martes a partir de las 10:30 horas. Notición, menos mal que me pilló sentado. Después para terminar de rematarla, me llaman de la inmobiliaria para corroborara la noticia e informarme que la entrega oficial del departamente me la podrían hacer el miércoles en la tarde. Así que el martes tuve que correr desde la Ciudad de las Empresas hasta el Centro de la Capital.

Como suele sucederme en estos atisbos de improvisación, no fui con casi nada de dinero, ni con la chequera. Leo el documento, lo firmo y me encuentro con la sorpresa de que debo pagar una no despreciable suma de dinero. Costos notariales + 0.804% x monto del crédito hipotecario solicitado, dolor de bolsillo inmediato. Mis opciones eran pocas, ir a la casa a buscar la chequera o esperar un día. Afortunadamente recordé (cuando casi me iba corriendo a la casa) que andaba con las tarjetas. Creo que ha sido la 1era vez que agradezco las bondades del plástico, así que pude pagar en efectivo (¡Re AUCH!).

Veo la hora y no alcanzaba a almorzar, pero recordé a los Don Pepe de Plaza de Armas, 2 completos (perros calientes) y una bebida gaseosa por menos de 1000 pesos (menos de 2 dolares). Dios salve a Don Pepe.

Volví a la Ciudad de las Empresas, con mucho peso menos en los bolsillos, pero una increible carga sicológica a cuestas. Al rato me llama la secretaria de la empresa para la cual trabajo avisándome que le llegó un computador a mi nombre. Mi juguete nuevo, un Dell Core Duo, con todo eso que pudieran desear (si me acuerdo hago otro artículo con muchas fotos y detalles, y mi cara de cabro chico abriendo los regalos de Navidad).

Así que hable con mi jefe cosa de poder volver a la oficina a buscar al animal. Me fui de vuelta cargadísimo a la casa, lo que obviamente no me importó, y la sonrisa aún no la puedo borrar de mi cara :)

El miércoles debí pedir la autorización del jefe para poder retirarme más temprano a recibir el departamento. Llegué justo a la hora acordada, y comenzamos la revisión. Afortunadamente no son demasiados detalles los que deben corregir, pero lo importante es que ya tengo todas las llaves, que sin contar las copias igual son muchas.

Debo confesar mi alexitimia, aún no caigo completamente lo que significa este gran salto en mi vida, la anhelada independencia. Simplemente no se como tomarlo, ni siquiera he podido celebrarlo como es debido, este viernes espero empezar a aterrizar sensaciones.

Ha sido mucho en muy pocos días, es como si volviera a tener 5 años y se acercara el día de mi cumpleaños. Sabes que es bueno, ¡HAY REGALOS!, pero no entiendes tanto como para asimilarlo completamente.

Un abrazo a todos (pero sólo uno, recuerden que soy alexitímico)
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