lunes, septiembre 25, 2006

No quiero más guerra

Ya se ha vuelto lugar común esto de que estoy cansado, ahora realmente bordeo el agotamiento, y a estas alturas no se si es físico, mental o espiritual. Se han vuelto casi sagradas mis siestas de a lo menos 3 horas los fines de semana, me cuesta despertar en las mañanas y no tengo ninguna motivación para no querer salir de la somnífera calidez de mi cama.

Me empiezo a cuestionar que tanto valoran lo que hago en la pega, aún cuando estoy más que convencido que soy un número más y que si antes pudieron estar sin mi ahora también pueden.

Me empiezo a cuestionar que tan buena idea ha sido retomar mis estudios, constándome el hecho de que lo hago principalmente por dejar tranquilo al universo más que por dejarme tranquilo a mi.

Me empiezo a cuestionar que tan bueno es el hecho de ser yo quien tome muchas decisiones sin que nadie me las cuestione u objete, y que tan bueno puede ser el hecho de tener que derechamente asumir que si nadie me dice lo contrario entonces está todo bueno.

Quizás simplemente han sido unas semanas demasiado duras, 3 pérdidas en una semana si que causan estragos anímicamente.
Quizás simplemente necesito una motivación adicional, un abrazo y un hombro donde apoyarme y llorar pueden servir...
Quizás es mi grito desesperado por atención, de hecho pienso que lo es...
Siento que me diluyo poco a poco...

Nada que un mes de vacaciones de verdad no puedan remediar.

Santa transmitiendo el bajón
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