domingo, septiembre 10, 2006

¡Adios Carlitos!


Hace ya bastante tiempo, a través de un gran amigo, conocí a Carlitos. Carlitos tenía la gracia de ser un informático con alma de electrónico. Se especializó en la variedad a tubos de esta ciencia y particularmente en todo lo relacionado con amplificadores de audio para guitarra eléctrica, llegando a ser un verdadero ícono de los cabezales a tubos a pesar de su corta edad.

Compartimos varias tocattas, muchos asados, tomateras y ensayos, donde Carlitos era el bajista, con su Washburn a tubos, de creación propia. Tiempo después Carlitos cayó con una apendicitis, y al poco tiempo se le detectó una extraña insuficiencia hepática cuya cura era únicamente el transplante de hígado. Debido a eso Carlitos fue tomando poco a poco una coloración amarillo/verdosa.

Pasarón algunos meses y Carlitos me manifestó la necesidad de trabajar. Lamentablemente el fabricar cabezales a tubos , de manera casi artesanal, le resultaba demasiado esfuerzo contra una ganancia no menor pero muy dispersa en el tiempo. En la empresa donde trabajo requeríamos de un profesional informático con su perfil, así que lo mandé a entrevista muy bien recomendado. Hasta casi un mes atrás Carlitos era, además de un excelente amigo, un compañero de trabajo. La cuenta regresiva para su transplante avanzaba hasta que por fin lo llamaron un fin de semana, debía hospitalizarse para recibir un nuevo hígado.

Su recuperación auguraba un buen camino, ya iba recuperando el color humano, se sentía con más fuerza, más ganas y más hambre, su cuerpo mostraba mejoría, aunque aún estaba bajo cuidados intensivos. Hace pocos días carlitos empezó con fiebre, le detectaron una hinchazón en el hígado y los doctores decidieron volver a transplantarlo, los síntomas de rechazo no se hicieron esperar. Anoche a las 00 horas aproximadamente Carlitos entró a pabellón, y hoy trás haberlo transplantado, se le presentó un problema de coagulación. Me avisaron que había fallecido a eso de las 8:20 AM.

Es dificil enfrentar este tipo de pérdida, más aún si consideramos que todas las esperanzas estaban cifradas en su recuperación. ¿Pórque es la gente buena la que tiene que morir? Si no me equivoco Carlitos no tenía más de 25 años...

Siento que quienes fuimos más cercanos a él, perdemos mucho más que un amigo, tal cual lo manifestó un connotado músico del medio guitarrístico local, cada vez que se encienda un CRA/RP el alma de Carlitos estará con nosotros.

¡Compa, lo recordaremos siempre!
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